Familia Jiménez


Testimonio Marco

Nací en un hogar católico, solo por nombre ya que nunca asistieron a la iglesia. Debido a esto nos dieron la libertad de elegir cualquier religión. Cuando era adolescente nos mudamos a la ciudad y allí tuve más contacto con los cristianos y sus iglesias, aunque era un pecador, quería asistir a la iglesia cristiana porque era divertido. Asistiendo a esta iglesia en 1987 Palabra de Vida vino a trabajar con los jóvenes y escuché el Evangelio, que Jesús había muerto en la cruz por mis pecados, y que yo estaba luchando con el pecado, así que caminando a casa comprendí que necesitaba darle mi vida al Señor; Oré al Señor pidiéndole que me perdonara por mis pecados, le abrí mi corazón a Cristo y le entregé mi vida. Luego me involucré en la iglesia y fui a un campamento de verano de Palabra de Vida y ahí en ese campamento dediqué mi vida al Señor para servirle. En 1989 hice la segunda desición muy importante, casarme con una mujer maravillosa que ama a Dios, luego en 1991 fuimos al Instituto Bíblico en Argentina, pasamos años muy bendecidos donde vimos la mano de Dios en nuestras vidas de muchas maneras. En Argentina, nuestro hijo Jeremias nació. Regresamos a Costa Rica y estuvimos involucrados en el servicio en la iglesia local y también con Palabra de Vida a tiempo parcial. Hasta el 2000, cuando el Señor nos dio el desafío de ser misioneros de tiempo completo. Estamos firmemente convencidos de que este es el ministerio de Dios y Él nos sostiene hasta el día de hoy. Alabo al Señor por estos maravillosos años junto con mi esposa y mi hijo, sirviéndole y viviendo en gracia y misericordia. 
Salmos 127: 1-2

Testimonio Fanny

Estaba perdida en un mundo de rebelión y tristeza debido al alcoholismo de mi padre y todos los problemas que trajo a mi familia, especialmente a mi madre que intentó suicidarse y mientras estaba en el hospital alguien le habló sobre Jesús que murió por ella, ella aceptó a Jesús en su corazón y así fue como mi familia comenzó a cambiar. Ella encontró una iglesia donde el pastor compartió el Evangelio un domingo por la noche y esa noche, supe que era una pecadora con el corazón lleno de rebeldia contra Dios por las circunstancias en mi casa que me llevaban a tomar malas decisiones, sabía que necesitaba el perdón de Dios, así que me arrodillé y oré pidiéndole a Dios que limpiara mi corazón y le pedí a Jesús que entrara en mi corazón. Como nuevo creyente, no sabía lo que acababa de pasar en mi vida, pero mis amigos y mi familia me preguntaron por qué estaba tan feliz y diferente. Años después supe que era la Maravillosa Gracia de Dios rescatándome. No solo Él me rescató, sino que me llamó a un campamento de Palabra de Vida, donde lo escuché y me adelanté a decir … ¡Aquí está mi vida para ti, Señor! El Señor entonces llevó mi vida a un viaje de servicio, casada con un maravilloso siervo de Dios, Tenemos un precioso hijo, y damos gracias a Dios porque ahora esta sirviendo con nosotros en el ministerio. Y la mayor aventura de ser un misionero de Palabra de Vida es poder alcanzar a los perdidos para Él, aquellos que son tan necesitados como yo, con un deseo de hacer más para llevar Gloria a Su nombre y Alabándolo por las oportunidades que nos da todos los días.
Hebreos 13:20-21